Argumentos a favor del internado
- El establecimiento de contactos sociales resulta muy positivo para la futura vida personal y profesional del niño.
- En un internado todas las actividades se llevan a cabo en comunidad. Esto es especialmente provechoso para hijos únicos y niños que presentan dificultades en entablar contactos sociales.
- Los menores adquieren competencias sociales, a trabajar en equipo, a tomar a los demás en consideración, a ser tolerantes y a establecer límites tanto a los propios deseos como a las exigencias de los demás.
- Los internados ofrecen más actividades de tiempo libre que las escuelas tradicionales. A los menores se les motiva para que tomen parte en actividades deportivas, manuales y artísticas.
- El estilo de vida ordenada y sometido a reglas concretas, ayuda a los menores a estructurarse y evita la sobreprotección de los progenitores. Sobre todo en la adolescencia, se pueden paliar las tensiones que habitualmente se generan en el entorno familiar.
- Tanto los profesores como los formadores en general, son expertos pedagógicos, con lo que se garantiza un desarrollo personal positivo del menor, la adquisición de seguridad en uno mismo, un aprendizaje continuado y un adecuado sistema de trabajo.
- Los padres que tengan una intensa vida laboral, pueden garantizar de este modo, una adecuada educación de los hijos.
- La convivencia en el internado fomenta la aceptación de la crítica, el sentido de esfuerzo personal y la confianza en uno mismo.
- Los menores aprenden también a defender sus ideas y a amoldarse a las circunstancias en situaciones de crisis.
- En el internado se adquieren amistades que pueden durar toda una vida.
Argumentos en contra
- En el caso de menores conflictivos, con deficiente expediente escolar, no es recomendable la opción del internado, ya que se precisa un cierto grado de independencia y responsabilidad.
- La estancia en un internado no debe ser resultado de una medida disciplinaria, debido a mal comportamiento o malas notas. Los menores que perciben su situación en el internado como producto de un castigo, se encierran en sí mismos, con lo que resultan inaccesibles a los formadores.
- Tampoco resulta aconsejable un internado en los casos en que el menor tenga un grado muy alto de dependencia de la familia. En estos casos existe el riesgo de aislamiento, desanimo y frustración.



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